OPINIÓN

   
 

Miércoles 29 de Enero de 2003

La autopista del Atlántico, mejor transferida. Por José Martínez Couselo
 
Se va a privatizar la Empresa Nacional de Autopistas, que tiene su mejor activo en la Autopista del Atlántico. Mejor sería detener la venta y transferirla.

      La autopista del Atlántico tenía que estar abierta al tráfico en 1982, pero 20 años después aún está en obras el tramo de Puxeiros a la frontera portuguesa. Audasa, la sociedad concesionaria, nació como empresa privada pero pasó a pública por culpa de cuatro energúmenos que no querían la autopista. La quiebra de la empresa se derivó de una decisión del Gobierno central de mantener cerrado el puente de Rande durante dos años cuando el dinero era carísimo. El Estado se hizo con todas las acciones en 1984 y prolongó la concesión diez años, hasta 2023. En febrero de 2000 se modificó la concesión original incorporando la construcción y explotación de un nuevo tramo de Fene a Ferrol, que tenía la consideración de acceso norte, con un presupuesto de 23.799 millones de pesetas. Al trasladar a Audasa esta obligación de Fomento, el ministerio amplió la concesión en 25 años, hasta 2048. Realizada la licitación se adjudicó en 11.540 millones. Sin embargo, Fomento no redujo la ampliación. De esta manera ahí tienen ustedes a todos los usuarios de la autopista desde Fene hasta Tui apoquinando peaje 25 años más. No es justo que por la desgracia del Discovery se le imponga a miles de gallegos usuarios pagar peaje 25 años más de los previstos.

      La sangría aún tiene remedio. Galicia en este momento no está para regalar lo que le corresponde porque falta hace para financiar las nuevas carreteras. El pelotazo aún se puede detener: en vez de privatizarla, transferirla a la comunidad autónoma para invertir sus inmensos beneficios, que es dinero gallego, en recuperar Galicia.