Lunes, 7 de octubre de 2002 Índice OPINIÓN

    

CRÓNICA POLÍTICA

El momento

JAVIER SÁNCHEZ DE DIOS

Pues no parece que hayan escogido mal momento, las gentes que reclaman la gratuidad de la A-9, para insistir en sus demandas: llegadas las vísperas electorales resultan especialmente oportunos los recordatorios de promesas anteriores y los avisos para el caso de que se hayan incumplido. Sobre todo si esas vísperas aparecen complicadas para quienes tienen ahora el poder.

Las dos circunstancias se dan aquí, que conste. La primera porque la promesa de gratuidad ha sido constante en el tiempo y reiterada en cada elección por parte del PP y de la Xunta. La segunda porque el incumplimiento es evidente, aunque más en unos sitios que en otros: en el tramo coruñés de Barcala es absoluto y en el pontevedrés de Rande relativo, con un sistema de subvención demasiado complejo. Pero en ambos se incumple.

(En cuanto a la coyuntura, no hay que ser un genio de la estrategia para advertir que, con las encuestas en la mano, el PP no tiene una especial seguridad en el buen éxito electoral para el mes de mayo. Y, en consecuencia, podría aceptar alguna demanda razonable -y que no se plantee en forma de ultimátum- en asuntos de especial interés ciudadano. Lo del peaje sin duda lo es y sus fontaneros lo, saben bien. Y a la ocasión la pintan calva).

En el caso de la Autopista del Atlántico, además, aparece otro elemento de especial oportunidad, como es la cercanía de un proceso privatizador al que podrían acudir entidades de cierto carácter público, como son las cajas. Y que, por ostentar esa condición, deberían velar, aparte de por obtener beneficios económicos como las otras, garantizar el interés colectivo.

Y no se trata de buscarle tres pies al gato ni complicar las cosas demasiado, sino de recordar que la A-9 tiene, a diferencia de otros viales semejantes, un aspecto vertebrador que obliga en cierto modo a considerarla un caso especial. Y por eso resulta aún más difícil asumir que no sólo no ocurre eso sino que, en términos proporcionales, su peaje es uno de los más caros de España.

Ítem más: que hablando de momento y de oportunidad, quizá pudiera relacionarse cuanto se ha dicho sobre la Autopista del Atlántico con el hecho de que otra vía semejante -la de Santiago a Ourense- va a ser construida por una sociedad pública gallega creada exclusivamente para tal fin. Eso, y el anuncio de que su peaje podría ser subvencionado, demuestra su indudable interés para el país. Como el de la A-9, dicho sea de paso.

O sea, que quienes -Plataforma ciudadana y PSdeG- resucitan la cuestión de la gratuidad no sólo aciertan con el asunto sino con la circunstancia. Y la Xunta, que ha hecho de él una especie de jeroglífico, podría aprovechar la oportunidad y dar un paso adelante. Que quizá resultase caro en términos iniciales pero que al final saldría, probablemente, muy barato.

¿No...?.

 

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