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| Los
operarios proceden a desmontar las barreras. /
JESÚS DE ARCOS |
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Mientras el rumor
caldeaba O Morrazo, los empleados trabajaban con normalidad.
Vanesa Martínez / O MORRAZO
Sólo faltaba levantar las barreras, pero nada en el puesto de Domaio
hacía presagiar que iba a ser tan pronto. Mientras el ambiente en la
comarca se caldeaba al extenderse el rumor de la inminente supresión, la
jornada de ayer transcurría con normalidad en las cabinas. Los
trabajadores de Audasa encargados de cobrar el peaje realizaron su turno
como otro lunes cualquiera.
El primer indicio para la plantilla de lo que se avenía se produjo a
primera hora. Una llamada de la dirección de la empresa, según las
fuentes consultadas, lanzaba el aviso de levantar las barreras tan
pronto se estampase la rúbrica que confirmaba el fin del servicio. Poco
tiempo después se recibió una nueva orden: las vallas se alzarían a
medianoche. El cuarto de siglo de peaje en Rande veía prorrogar su final
unas horas más.
Las horas transcurrieron tranquilas. A medianoche, cumpliéndose el guión
escrupulosamente, las barreras se levantaron. Y el peaje pasó a la
historia.
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