(Firma:
Carlos Punzón Miguel A. Rodríguez | Lugar:
vigo)
La Autopista del Atlántico (AP-9) es la joya de
la corona de las infraestructuras gallegas, a juicio de
ingenieros y expertos en comunicaciones. Pero no sólo por la
influencia que el vial ejerce en la economía gallega, sino
también por los llamativos resultados que su explotación viene
arrojando desde su creación, al Estado primero, y al grupo de
empresas que desde el 2003 se encarga de su gestión tras ser
privatizada.
Desde 1996 al 30 de diciembre del pasado año, los gallegos y
demás usuarios de la autopista han dejado, moneda tras moneda,
en las cabinas de peaje de la AP-9 nada menos que 969,36
millones de euros (más de 161.000 millones de pesetas). De los
46 millones de euros que se recaudaron hace 11 años por levantar
cada día las barreras de los peajes de los 156 kilómetros que
entonces tenía el vial, se ha pasado a sumar en los 12 meses del
último ejercicio 137,8 millones de euros en peajes, eso sí,
contando con 63 kilómetros más para recorrer que a mediados de
la década de los noventa.
La recaudación de Audasa en la principal carretera de Galicia en
concepto de peajes se ha triplicado así en tan sólo once años,
siguiendo una evolución en la que cada ejercicio ha superado
siempre al anterior. Dicho ascenso fue especialmente notable
justo cuando el Gobierno de José María Aznar decidió privatizar
los 219 kilómetros del vial, que pasó a manos de un grupo
empresarial liderado por Sacyr Vallehermoso, y en el que también
participaban las cajas gallegas. Fue así, en el 2003, cuando los
peajes de la Autopista del Atlántico recaudaron por primera vez
más de cien millones de euros.
Mayor rentabilidad
Pero si la AP-9 siempre ha tenido una evolución positiva en
cuanto al nivel de utilización, éste se ha incrementado todavía
más desde que su recaudación no va a parar a las arcas del
Estado. En los últimos cuatro años, los que la AP-9 lleva
viviendo como infraestructura privada, los usuarios han pagado
en peajes 484 millones de euros, justo la misma cantidad que
siete habían dejado durante los siete anteriores. Y es que las
cuentas de Audasa no dejan lugar a dudas. Si el pasado jueves
presentaba ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores
(CNMV) unos beneficios netos superiores a los 51 millones de
euros, idéntico comportamiento reflejan sus auditorías desde el
año 2000.
El resultado neto de la empresa ha sido siempre positivo en la
presente década, incrementándose incluso los beneficios en los
últimos seis años en un 66%. En ese tiempo, Audasa ha ganado
259,54 millones de euros, cantidad que sobraría para pagar sus
últimos tramos, el de Fene-Ferrol y el de Puxeiros-Tui, o para
cubrir la financiación que la UE ha habilitado para el puerto
exterior de A Coruña
Los usuarios piden que los impuestos de la empresa sirvan
para abaratar peajes
Xunta, empresarios y usuarios reaccionaron ayer
de una manera totalmente coincidente tras conocer el incremento
de un 23,9% de los beneficios de Audasa en el último año. Los
tres agentes reclaman que parte de ese volumen de ingresos
obtenido revierta en la propia autopista, de una manera más
visible y efectiva de lo que consideran sucede hasta ahora.
s. Los asiduos conductores de la Autopista del Atlántico,
agrupados en una de las plataformas que reclaman rebajas en el
vial, proponían ayer que el Estado se involucre de una manera
directa en el abaratamiento de algunos tramos del vial. La
Plataforma Antipeaxe de Pontevedra sugiere que parte de los
impuestos que paga Audasa por los beneficios obtenidos en la
Autopista del Atlántico reviertan en rebajar los peajes más
caros de dicha infraestructura.
«Creemos que con esa fórmula se podría rebajar hasta un 50% el
peaje entre Vigo y Pontevedra, que es el más caro de toda la
AP-9», señala Verísimo Pazos. El líder vecinal considera incluso
«poco ético» que el Estado haya autorizado para el 2007 una
subida de la tarifas que supera en 1,2 puntos el incremento
registrado por IPC, «y que servirá para que aumenten los
beneficios de Audasa y para que, una vez más, el dinero que
pagan los gallegos se vaya fuera, como cuando se privatizó la
AP-9,?un auténtico regalo que seguirá vigente hasta el 2048».
. La Consellería de Política Territorial, cuya máxima
responsable se ha mostrado exigente con el servicio que debe
prestar Audasa desde que tomó posesión del cargo, considera que
los beneficios declarados por la compañía el pasado año deben
tener un reflejo práctico en la calidad del vial y en sus
prestaciones. La Xunta estima que debe haber un reinversión
clara de los beneficios que le otorgan los gallegos a la
concesionaria, que con el Ejecutivo anterior logró una prórroga
en la titularidad de la carretera de 25 años más.
. La patronal pontevedresa considera que Audasa debe
reequilibrar sus esfuerzos de mantenimiento a lo largo de toda
la autopista e igualar también la tarifa de peajes. A juicio de
su presidente, José Manuel Fernández Alvariño, las tarifas son
excesivamente altas en el sur, tramos que son también los más
utilizados en la comunidad.
La autopista gallega ya es más cara que la catalana, la
valenciana y la andaluza
Audasa cobra en la costa una tarifa más alta que el resto
de los peajes de la comunidad
(Firma:
Miguel Á. Rodríguez C. Punzón | Lugar:
vigo)
?as cuentas gallegas le salen redondas a Audasa.
La concesionaria de la autopista más larga de Galicia encadena
éxitos financieros y administrativos. En el año 2003 le arrancó
al Gobierno del PP un blindaje de su contrato de explotación
hasta el año 2048. Y en abril del 2006 la Xunta y Fomento se
comprometieron a pagarle no menos de seis millones de euros al
año durante los próximas 30 años, a cambio de liberar los peajes
de Rande y A Barcala.
Hoy, la firma ya puede presumir de figurar entre las autopistas
más caras de España, con incrementos anuales que se disparan por
encima del IPC ante las protestas de las confederaciones de
empresarios y de los colectivos de usuarios.
El pasado día 1 de enero, los directivos de la empresa que
gestiona los cerca de 205 kilómetros de la autopista litoral
gallega aplicaron una subida media en sus tarifas del 3,65%,
casi 1,2 puntos por encima del índice de precios de consumo. Fue
un incremento con pocos precedentes en la historia reciente de
Audasa. En el 2006, por ejemplo, la subida (3,3%) se situó casi
un punto por debajo del IPC.
Lo cierto es que los nuevos precios han convertido a la gallega
en una autopista más cara para los usuarios que la AP-7
catalana, la A-7 valenciana o la A-4 andaluza. Un gallego que
quiera circular desde Ferrol hasta Tui por la carretera que
gestiona Audasa paga en un turismo normal 15,35 euros. Para un
catalán, cubrir los cerca de 190 kilómetros que separan Girona
de Tarragona cuesta 12,60 euros. Los andaluces abonan sólo 5,50
euros por superar los 110 kilómetros entre Sevilla y Cádiz. Y
transitar en la autopista que enlaza Valencia con Alicante (175
kilómetros) no llega a 13 euros.
Y es que los precios aplicados por la concesionaria de la ruta
que une el norte de Galicia con la frontera portuguesa figuran
entre los más caros de España, con la excepción de las radiales
de Madrid, que suman a su coste básico la amortización de
túneles como el de Guadarrama (en el caso de la salida hacia el
noroeste peninsular).
Audasa, que pertenece al grupo ENA (Empresa Nacional de
Autopistas), también mantiene precios superiores a los que tiene
en vigor Autoestradas de Galicia, fundada en 1995 por Sacyr
Vallehermoso para construir, mantener y explotar las autopistas
de peaje A Coruña-Carballo y Puxeiros-Val Miñor, ambas de
titularidad de la Xunta de Galicia. En ambos viales, el coste
por kilómetro es menor que el impuesto por la concesionaria de
la AP-9.
La más cara del grupo
De hecho, Audasa es casi la autopista más cara de todo el grupo
ENA, con la única excepción de la asturleonesa, explotada por
Aucalsa, y que cobra 9,90 euros por circular a lo largo de los
87 kilómetros que separan Campomanes de León (a un coste de 0,1
euros por kilómetro).
El resto de las autopistas del grupo se completa con la navarra,
gestionada por Audenasa, que cobra 9 euros de peaje para salvar
los 113 kilómetros entre Irurzun y Tudela, a un precio medio por
kilómetro de 0,05 euros. Con las ya citadas ?AG-57 entre
Puxeiros y Val Miñor y la AG-55 entre la capital herculina y
Carballo. La otra autopista interior gallega, todavía no
concluida, unirá Santiago de Compostela y Ourense, a través de
Silleda y Lalín. De momento, la carretera sólo llega hasta el
municipio lalinés, pero sus tarifas también están por debajo de
las aplicadas por Audasa.
La AP-9 entra en el club de las más caras precisamente ahora,
cuando en Galicia está más abierto que nunca el debate sobre la
calidad de su gran autopista litoral, que apenas ha sufrido
reformas en su trazado y que cada año acumula quejas por la
falta de mantenimiento, la estrechez de sus arcenes en muchos
tramos o los defectos del firme en algunos puntos.
Los agravios de la concesionaria gallega continúan por la
rigidez en la modalidad de sus tarifas o la modernidad de sus
sistemas. El pago automático tiene apenas dos años de vigencia
en Galicia. Y por el momento todavía no se ha planteado la doble
tasa, algo que ya viene sucediendo desde hace tiempo en la
autopista que une León y Astorga, obligada para los gallegos que
emprenden viaje hacia el País Vasco, Cataluña o Francia. En este
vial se aplica un precio por circular de noche que es la mitad
que el que se requiere durante el día, entre las siete de la
mañana y las 23.00 horas.
Vigo-Santiago, lo más caro
Si la firma Audasa mantiene una intensidad media de tráfico de
25.000 coches diarios (última cifra registrada durante el año
2006), el mayor tránsito discurre en el eje
Vigo-Pontevedra-Santiago y entre la capital Compostelana y A
Coruña.
De acuerdo con las tarifas en vigor, el tramo Vigo-Pontevedra
es, precisamente, el más caro de toda la AP-9 (2,75 euros por
cubrir 26 kilómetros). Entre Vigo y Santiago, los precios
obligan a los conductores a desembolsar 6,85 euros (para cubrir
poco más de 80 kilómetros).
La cifra lo convierte en el segundo tramo más caro. Y desde A
Coruña hasta Santiago el peaje marca 4,80 euros, la tercera
tarifa más abultada. El tramo más barato de la AP-9 es el que va
desde Ferrol hasta A Coruña (3,35 euros por 47 kilómetros).?
Atascos
Otra historia es cómo y cuándo se circule. Si se hace en verano,
las colas en determinados puntos parecen aseguradas. En A
Barcala han llegado a registrarse hasta siete kilómetros de
caravanas en horas punta y días conflictivos. Y, a la salida de
Rande en O Morrazo, la fila india de vehículos ha rebasado en
ocasiones los cinco?kilómetros
Críticas de la Xunta por los incendios del pasado verano
El pasado verano, que marcó un triste récord de
incendios en Galicia, también tuvo a Audasa como centro de
muchas críticas. La falta de mantenimiento en la AP-9 aumentó el
riesgo. Y las cuentas oficiales de la compañía admiten que el
gasto en reparaciones y conservación se incrementó durante el
ejercicio del 2006 un 10,9% (384 millones de euros) por la
atención de los incendios.
Sin cobertura telefónica en muchas áreas de la carretera
La autopista gallega AP-9 es la vía por la que
circulan más hombres de negocios en toda Galicia. Las quejas por
la falta de cobertura de telefonía móvil en muchos tramos ha
obligado a la concesionaria a interesarse por el asunto e
iniciar un trabajo junto a las principales operadoras para
mejorar el índice de cobertura de la carretera. En la actualidad
el problema todavía no está solucionado.
Colas y trayectos inseguros, las grandes quejas de los
clientes
Los usuarios de la AP-9 se quejan de las
tarifas. Pero también de la falta de seguridad en algunos
tramos: el entorno del puente de Rande es foco habitual de
accidentes, igual que los accesos del Burgo, la entrada a Padrón
o varios puntos entre Santiago y A Coruña. Junto a las
reclamadas mejoras de trazado y firme, los clientes de Audasa
lamentan las colas del verano en algunos peajes.