El consorcio
encabezado Sacyr Vallehermoso, y en el que se integran Caixa
Galicia y Caixanova, formalizó ayer en Madrid la compra de la
Empresa Nacional de Autopistas (ENA) tras la firma del contrato
con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI),
una operación que le supondrá un desembolso de 1.586,33
millones de euros. Sin embargo, los adjudicatarios esperan
amortizar esta cantidad en el plazo de tres o cuatro años.
Tras cerrar el acuerdo,
que se produjo después de que el consorcio ganador entregase el
25% del importe total a SEPI, el presidente de Sacyr
Vallehermoso, el betanceiro José Manuel Loureda, resaltó la
transparencia y claridad del proceso, al igual que el máximo
responsable de SEPI, Ignacio Ruiz Jarabo. El consejero delegado
de Sacyr, Luis del Rivero, argumentó ayer que los beneficios aún
se harán esperar. En torno a 17 años como mínimo, según sus
propios cálculos.
Esta constructora e
inmobiliaria lidera el consorcio con la mitad del capital, y en
él también están presentes el Santander Central Hispano (SCH)
con el 20%; Caixanova y Caixa Galicia (con el 10% cada una);
Torreal (5%) y Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Huelva y
Sevilla (con el 5%).
Mientras, el conselleiro
de Política Territorial, Obras Públicas e Vivenda, Alberto Núñez
Feijoo, mostró ayer su satisfacción en el Parlamento autonómico
por el hecho de que el 20% de ENA quede en manos de capital
gallego, en concreto de las cajas, postura que contrasta con las
críticas de la oposición. Núñez Feijoo quiso dejar claro a
PSdeG y BNG que "no se han privatizado las autopistas, que
pertenecen a todos los gallegos, sino su gestión concesional'',
que termina en 2048, año en el que volverá a salir a subasta.