
Manuel V. Sola
José Miguel Ortí Bordás, un antigua falangista y ex senador del PP, cuenta los días para abandonar la presidencia de la empresa Nacional de Autopistas (ENA), una de las empresas públicas más rentables de España. El estado abrió el jueves su proceso de privatización que prevé cerrar en sólo cinco meses.Una venta rápida para un negocio redondo: al concurso se han presentado los mayores grupos financieros-entre los que se encuentran las dos cajas de ahorro gallegas- y constructoras del país.
El presidente Ortí Bordás acaba de cumplir 64 años, seis de ellos al frente de las autopistas públicas, con tanta discreción como buenos resultados en su gestión.Valenciando, nacido en Tous, Ortí Bordás tiene una hoja de servicios tan brillante como rancia.Politico hasta la médula, el presidente de ENA fue uno de los dirigentes falangistas más conocidos de los años 60. Ya en 1958 fue delegado del Sindicato Español Universitario (SEU) en su facultad de derecho. Al año siguiente era ascendido a jefe de prensa del SEU, hasta llegar a la jefatura nacional del sindicato de la falange y, en 1971. a vicesecretario general del movimiento. A mediados de los 70, Ortí reconvierte, como muchos, su carrera política con la llegada de la predemocracia. Tras ser subsecretario de Gobernación, participa en la legislatura constituyente. Desde 1988 y hasta 1996, por seis veces consecutivas es designado senador por su Comunidad de Valencia. El currículo oficial del presidente de Autopistas incluye desde la Medalla al Merito Constitucional hasta la Gran Cruz al Mérito Civil o, en el terreno económico, la presidencia durante dos años (1974-76) del Banco de Crédito Industrial.
Tras dimitir del Senado y abandonar todas sus funciones políticas, Ortí Bordás es el hombre escogido por Rodrigo Rato para presidir la Empresa Nacional de Autopistas cuando Aznar gana las elecciones en 1996.En Galicia tiene Ortí Bordás el grueso del negocio de ENA. A lo largo de la Autopista del Atlántico(A-9) se generan las dos terceras partes de la facturación de la empresa pública.
Si bien es cierto que, durante su mandato se construyeron las autopistas de Carballo y Baiona y se iniciaron las obras para concluir la A-9 hasta Portugal, en el sur, y hasta Ferrol en el norte, Ortí se ira de ENA sin haber conseguido terminar, en seis años, la autopista gallega. Eso sí, deja una empresa saneada y tan rentable, como que genera en beneficios uno de cada dos euros que cobra por peajes. Tanto, que el Estado ingresará entre 1.200 y 1.500 millones de euros (250.000 millones de pesetas) por una compañía que no factura más de 150 millones de euros al año.